Sánchez justifica su postura por la “ventana de oportunidad” que se abre para una solución con acuerdo de las partes

Actualidad - España 30 de marzo de 2022 Por SERVIMEDIA
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, justificó este miércoles su carta al rey de Marruecos avalando la autonomía para el Sahara Occidental por la “ventana de oportunidad” que se abre para resolver un conflicto que, subrayó, tendrá que concitar un “acuerdo entre las partes”.
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Sánchez abordó el tema del Sahara en último lugar en su comparecencia ante el Congreso de los Diputados para exponer también el Plan de Respuesta a las Consecuencias Económicas de la Guerra de Ucrania y la reunión del Consejo Europeo de los días 24 y 25 de la que el Plan se derivó.

El presidente reiteró que la defensa de la propuesta marroquí de autonomía del Sahara la hicieron también sus predecesores al frente del Gobierno, tanto los del PSOE como los del PP, pero a la vez reconoció la importancia estratégica de Marruecos en el control de la inmigración irregular, las relaciones económicas y la política antiterrorista, y reivindicó su iniciativa de escribir a Mohamed VI señalando que “acaba de abrirse una nueva ventana de oportunidad para retomar las negociaciones”, con el nuevo Enviado Especial de Naciones Unidas, Steffan de Mistura.

Además, incidió en que la posición española coincide con la de otros países europeos y se enmarca en la de la ONU, que, recordó, exige también que la solución sea aceptada por las dos partes: Marruecos y el pueblo saharaui.

Sánchez comenzó reconociendo que Marruecos es “un socio estratégico indispensable” con el que “se han ido acumulando años de historia, de lazos humanos, acuerdos y vínculos que han ido forjando intereses compartidos”, y con el que, en los tiempos de “zozobra”, ambos países han “salido, sin duda, perdiendo”.

Se remontó hasta la crisis de la isla de Perejil en 2002 para recordar que el PSOE entonces apoyó al presidente del Gobierno, José María Aznar, pero que también “defendió el diálogo y la diplomacia como fórmulas esenciales para encontrar una solución”; ambas cosas porque “las relaciones con Marruecos son un asunto de Estado que exige una política de Estado”.

Ahora, subrayó, quiere “abrir una nueva etapa en las relaciones entre España y Marruecos” y “cerrar una crisis que venía arrastrando en los últimos tiempos y que perjudicaba a los dos países”, porque el Gobierno pretende “en primer lugar defender los intereses de España” y hacerlo ajustándose a la UE y Naciones Unidas.

En lugar del “giro” que le han afeado todos los partidos sobre el Sahara, él prefirió hablar de “un paso más en un camino que se inició, hace 14 años, cuando el Gobierno español saludó la propuesta marroquí de autonomía como una contribución valiosa para la superación de un conflicto, no nos engañemos, que lleva más de cuatro décadas enquistado”.

También dijo que no hay “desinterés ni desatención hacia el sufrimiento del pueblo saharaui”, sino “el propósito firme de contribuir a la superación para un conflicto enquistado hace medio siglo y sin perspectiva de resolución al menos hasta este momento”, y “dentro siempre del marco de Naciones Unidas y con el acuerdo de las partes directamente implicadas”.

Prometió “garantizar un territorio seguro” en la frontera y que un grupo interministerial prepara un protocolo que defina el criterio de entrada en el territorio español y asegure el tráfico seguro y fluido y planes especiales para Ceuta y Melilla.

“Reivindico, por tanto, el camino que hemos tomado, que es el de la política real, el del sentido de Estado, el de la estabilidad, la prosperidad y la seguridad de nuestro país y también de dos ciudades tan importantes como Ceuta y Melilla”, se reafirmó, en respuesta tácita a las críticas de izquierda y derecha.

Pero a partir de aquí se centró en la cuestión del Sahara, citando su propia carta a Mohamed VI que se refería al “marco de Naciones Unidas” y a una “solución mutuamente aceptable”. Según dijo, el de Naciones Unidas “es el único marco posible” y “no hay otro”, y “sólo las partes pueden decidir si la solución propuesta es aceptada por ellas, nadie más”. Para él, “ésta es la base sobre la que hay más posibilidades de construir (con la mediación, insisto, de Naciones Unidas y dentro del marco de sus resoluciones) una solución que pueda ser aceptada por las partes”.

Sánchez recordó que Francia, Alemania, la UE y Estados Unidos están en la misma línea, y que hasta Naciones Unidas ha reconocido los esfuerzos de Marruecos. Y citó los pronunciamientos en el mismo sentido de los gobiernos anteriores de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy.

Al margen de los antecedentes, se reafirmó en su decisión: “La he tomado con plena voluntad de dar un paso adelante”. Y, preguntándose retóricamente “por qué ahora”, se respondió que “acaba de abrirse una nueva ventana de oportunidad para retomar las negociaciones” con Mistura. “España quiere adoptar un papel activo y apoyar de manera activa la labor del nuevo Enviado Personal Staffan de Mistura”, sentenció.

Eso sí, quiso reiterar el apoyo de España al pueblo saharaui, recordando que es el principal donante de ayuda humanitaria a los campamentos de refugiados.

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