Iglesias acusa al PP de comprar diputados de Cs y ambos partidos le auguran un fracaso en Madrid

Política 18 de marzo de 2021 Por Servimedia
García Egea vaticina que sólo le quedará "rodear la Asamblea" y Bal que no logrará volver al "Madrid de los años 30"
congreso
Iglesias, García Egea y Bal en sus intervenciones en la sesión de control | Fotos: Congreso

El vicepresidente segundo del Gobierno y candidato de Unidas Podemos a las elecciones autonómicas de Madrid, Pablo Iglesias, acusó este miércoles al PP de "comprar" a los diputados de Ciudadanos que van a frustrar la moción de censura contra al Gobierno de Fernando López Miras en Murcia, mientras que los dos partidos interpelados criticaron su desempeño ministerial y le vaticinaron un fracaso en su nueva aventura como candidato a las elecciones del 4 de mayo en la Comunidad de Madrid.

Iglesias respondió a sendas preguntas del secretario general del PP, Teodoro García Egea, y del nuevo portavoz nacional de Ciudadanos, Edmundo Bal, en la primera sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados desde que anunció que deja el Ejecutivo para concurrir como candidato a las elecciones autonómicas de Madrid.

García Egea comenzó dirigiéndose al presidente, Pedro Sánchez, y a rechazar las “lecciones” sobre corrupción que supuestamente había querido dar éste al presidente del PP, Pablo Casado, en su intercambio anterior, dado que el secretario general del PSOE murciano, Diego Conesa, está imputado por prevaricación, y su aliado Podemos también. “Lo que usted llama transfuguismo, toda España lo llama dignidad”, sentenció sobre el aborto de la moción de censura en Murcia.

Ya dirigiéndose a Iglesias, el número dos del PP bromeó, ante la salida de Iglesias del Gobierno: “Qué poco nos ha durado”. Y le comentó irónicamente que “si lo que quería es irse a la oposición, no ha podido elegir mejor candidatura que la de Madrid”. Finalmente, como balance de su desempeño ministerial le afeó las muertes por coronavirus en las residencias y las listas de espera en dependencia para desembocar en la pregunta registrada: “Me gustaría saber, don Pablo, en qué ha empleado usted su tiempo”.

El vicepresidente contestó que “en gobernar y en impulsar políticas sociales”, contraatacó: “Mientras tanto, usted se ha decidido a comprarse diputados de Ciudadanos”. Y terminó preguntando: “Cómo ha conseguido la pasta? ¿La ha puesto usted o se la ha puesto alguno constructor?”

García Egea negó ambas alternativas: “Las cosas, con las personas que tienen dignidad y principios, no se hacen así”. Según dijo, Iglesias, en cambio, a su exasesora Dina Bousselham le tuvo que “robarle la tarjeta sim” del móvil y luego “ponerle un periódico” para que no le denunciara en la pieza derivada del ‘caso Villarejo’. En cambio, aseguró, “nosotros las cosas siempre las hacemos por principios y nuestro único afán es ser mejores para España”.

Retomando su balance de la labor de Iglesias en el Gobierno, le reprochó no haber recibido a las asociaciones relacionadas con los derechos sociales y que “sólo ha conseguido dar trabajo a los juzgados”. Y, de cara a su nueva apuesta política, le vaticinó para el día después: “El 5 de mayo sólo le va a quedar sentarse a rodear la Asamblea de Madrid”.

Iglesias repuso que, si los populares “estuvieran tan confiados” en su éxito electoral en Madrid, “no habrían pedido a la Junta Electoral Provincial que anulara nuestra candidatura”; en realidad, el PP sólo denunció el vídeo en el que el vicepresidente anunció su aspiración desde su despacho gubernamental.

Seguidamente, el líder de Podemos dio la vuelta al lema oficioso “comunismo o libertad” con que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, buscará su reelección. Para ello, defendió, como en otras ocasiones ha hecho ya, que en España “los comunistas se jugaron la vida y la libertad por traer la democracia”, mientras que el PP lo fundaron exministros franquistas, por lo que los populares “no le llegan a la suela de los zapatos”.

También en un enfoque habitual en Iglesias, terminó impugnando el concepto de libertad del PP, señalando que lo usan para que los privilegiados incumplan las normas y los ricos no paguen impuestos. Para él, en cambio, sentenció, libertad es que una persona humilde tenga una sanidad y una educación públicas y no tenga que dedicar el 70% de su salario a pagar su piso. “El proyecto político de la derecha es destruir la libertad”, remató.

PREGUNTA DE EDMUNDO BAL

Por su parte, Edmundo Bal preguntó al vicepresidente, sin más comentarios, “qué valoración hace de su desempeño en este Gobierno del que huye”. Igual de escueto, Iglesias contestó que “una valoración positiva”, de lo que el portavoz de Ciudadanos coligió que “no es su fuerte la humildad”.

A continuación, Bal se mofó de que el vicepresidente lo fuera, entre otras cosas, de la agenda 2030 “y no hemos llegado a la primavera de 2021 y usted ya se va”; en el mismo sentido, recordó que en su primer discurso en el Gobierno aseguró que “venía a trabajar durante la próxima década y ya se está usted yendo”. Otra contradicción que le reprochó es que Iglesias defienda el feminismo y, sin embargo, “se erige en tutor de Yolanda Díaz” al designarla sucesora como candidata de Unidas Podemos a las próximas elecciones generales.

El portavoz de Cs interpretó que la candidatura de Iglesias a las elecciones madrileñas se debe a que “gestionar, negociar decretos, sentarse a hablar con quien piensa distinto, escuchar los problemas reales de la gente de la calle, eso a usted le aburre”, y por eso “vuelve a lo que le gusta: a la arenga, a la hipérbole, a la calle, a la épica”, y a “lo que siempre ha querido: crispar, enfrentar, polarizar, cavar las trincheras ideológicas”.

Bal celebró como una “gran noticia” su salida del Gobierno, tras la que auguró que “dormiremos más tranquilos, también el señor Sánchez”. Pero, apuntó, todavía será mayor la tranquilidad el 5 de mayo, día después de las elecciones madrileñas, “cuando consigamos que usted no traslade la España de los bandos al Madrid de los bandos” y convertir la capital en “el Madrid de los años 30”.

Seguidamente, repasó como hitos del paso de Iglesias por el Ejecutivo sus críticas al Rey, su defensa como interlocutor válido del expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont, sus acusaciones de falta de normalidad democrática de España y su presunto afán de controlar a los medios de comunicación. Y, dando por hecho que desea que a Ciudadanos le vaya mal en las elecciones madrileñas, auguró que no será así porque “la gente no se alimenta de la agitación y no quiere una España de bandos”.

Centrándose en esta reflexión de Bal sobre su propio partido, Iglesias terminó reiterando su frecuente análisis de que en Cs “se han dado cuenta de cómo funciona la política aquí”, de que “fueron el alfil de muchos poderes económicos y mediáticos”, que “ahora les machacan” por no haber cumplido su función de ser un centro liberal que impidiera que Podemos accediera al Gobierno.

Según el todavía vicepresidente, bajo Albert Rivera prefirieron aliarse con el PP y Vox (otras veces ha dicho que intentar superar al PP en la derecha” y, cuando “quisieron cambiar de estrategia” con la moción de censura junto al PSOE en Murcia, “ya se estaban moviendo los billetes del señor García Egea”. Así, Iglesias terminó su intervención en la sesión de control exactamente como la había empezado: acusando al PP de comprar a los diputados de Ciudadanos que finalmente van a frustrar que salga adelante la moción en Murcia.

(SERVIMEDIA)

Te puede interesar