Madrid se unió a la "Gran Dormida Mundial" contra el sinhogarismo

España 08 de diciembre de 2019 Por
El evento tuvo lugar en 50 ciudades del planeta, donde miles de voluntarios se pusieron en la piel de quienes duermen en situación de calle, con el objetivo de recaudar 45.4 millones de euros para la causa. Se estima que en España hay 31.000 personas sin hogar, de las que 8.000 duermen de manera estable en la intemperie.
Jóvenes en condición de calle en Madrid, por El Mundo
- Fuente: El Mundo.

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Madrid se sumó por primera vez este sábado a la "Gran dormida mundial", un evento convocado en 50 ciudades donde se espera que 50.000 personas "se metan en la piel" de los 'sin hogar' con el objetivo de recaudar 50 millones de dólares (45,4 millones de euros) para ayudar a los sintecho y los refugiados.

Son las grandes cifras de este proyecto que en España organiza la Fundación Hogar Sí bajo el lema "La noche sin hogar" en Matadero Madrid, donde actuarán de forma solidaria artistas como Andrés Suárez, Marlon, Marlango, Despistaos, Maika Makovski, Depedro, Neuman, La La Love You, Isma Romero o Soledad Vélez.

Se trata de que los participantes "sepan cómo se vive en la calle y puedan concienciar a sus familias y amigos para crear una comunidad" que reclame el acceso a una vivienda digna en todo el mundo, según ha explicado a Efe Juan Manuel Caballol, coordinador del programa Habitat de esta ONG.

Según las previsiones, el la mitad del dinero recaudado en esta acción se destinará a programas dirigidos a personas sin hogar, como el "Vivienda primero" (Housing First, en inglés), mientras que el otro cincuenta por ciento será para ayudar a los refugiados.

Caballol calcula que en España hay 31.000 personas sin hogar y 8.000 "duermen de manera estable en las calles" y no acude a los "sitios en los que pregunta el Instituto Nacional de Estadística (INE)".

Los últimos datos del INE indican que las personas sintecho acogidas en centros han aumentado casi un 10 % en dos años y ya son 18.000.

El responsable de Hogar sí, que destaca que el sinhogarismo ha aumentado en toda Europa "excepto en los países que toman decisiones correctas", cifra en un 5 % el crecimiento de los sintecho en España.

Sin embargo, por el momento no relaciona este aumento con la crisis económica, pero sí vaticina que su efecto se notará "en un futuro cercano".

Insiste en que el proceso para convertirse en una persona sinhogar requiere un período largo de tiempo y niega haya un "perfil concreto".

"Le puede pasar casi a cualquiera en cuanto a edad, género o condición social", afirma Caballol, que añade: "Hay cosas que nos protegen de quedarnos sin hogar", entre ellas, la economía personal de cada uno y la red de relaciones que "en un momento de dificultad pueden ayudar".

En este sentido, recuerda que, en los casos de desahucio, cuando los afectados han tenido una red familiar y una casa en la que refugiarse, "han podido aguantar el embate de la crisis", mientras que a los que les faltan estas redes "son los que han caído en la calle".

Según sus datos, los sintecho -un 20 % mujeres, frente al 80 % de hombres- tienen normalmente una esperanza de vida 20 años menor que la población en general.

Por ello, anima a participar en 'La noche sin hogar', que considera un punto de partida para acabar con el sinhogarismo y un desafío "tan necesario como abordable desde una respuesta integral y colectiva".

Así, frente al tradicional "sistema en escalera" -que ofrece techo temporal y comida y "que, lejos de solucionar el problema, lo cronifica"-, Hogar Sí apuesta por el sistema "Vivienda primero", que desarrolla en España desde 2014, tras ser probado con éxito a nivel internacional.

En este sistema que facilita un hogar a los sintecho, el 95 % de los participantes permanece dos años después, según las evaluaciones realizadas, "reduce la victimización y el sufrimiento de delitos de odio desciende casi a cero".

Además, José Manuel Caballol destaca la "significativa recuperación de las relaciones familiares y la mejora la salud, principalmente relacionada con problemas de sueño y depresión", que experimentan los sintecho con este programa.

Disponer de un hogar les permite "tener un proyecto sobre su propia vida y decidir sobre ella", explica el responsable del programa.

Los beneficiarios son visitados semanalmente por un equipo de profesionales que les ayudan en los objetivos que se han propuesto y, en el caso de que tengan adicciones, no se les sugieren que las abandonen. Simplemente se "espera pacientemente y se les confronta con las consecuencias que ese problema puede tener para ellos, para que tomen la decisión", concluye Caballol.

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