Se trata de una asignación que el estado entregaría a cada persona, por el hecho de haber nacido tal, para asegurar su subsistencia y que cuente con condiciones de vida dignas (comida, casa, energía, comunicaciones…)
La noticia ha despertado numerosas muestras de apoyo entre los vecinos que se han interesado por la situación de los comerciantes y por el futuro de un mercado que forma parte de la vida cotidiana del barrio.