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Rodríguez Zapatero: la pandemia demanda "una salida extraordinaria y un Estado fuerte"

El ex presidente del gobierno español negó que exista una dicotomía entre salud y economía por el coronavirus, explicó cómo visualiza un mundo post pandemia y elogió las medidas tomadas por la Argentina.

Opinión 10 de junio de 2020 Bernarda Llorente - Agencia Telam

El ex presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero negó que exista un dilema entre economía y salud por el coronavirus, defendió la necesidad de un Estado “sólido y fuerte”, la intervención de empresas como “salida extraordinaria" de la crisis y auguró un escenario post pandemia en el que “deben primar la solidaridad y la cooperación”.

“En Europa hay gobiernos que están interviniendo empresas, grandes compañías aéreas, gobiernos que no tienen un sesgo ideológico de izquierda como el alemán, por ejemplo", destacó para contextualizar la decisión de esta semana del presidente Alberto Fernández de proponer la expropiación del gigante del agro Vicentin.

El siguiente es un extracto de la entrevista con la presidenta de Télam:

-¿Cómo ha vivido la pandemia España?
-Hemos sufrido un número de contagios muy importante, oficialmente en torno a más de 250 mil, con cerca de 28 mil fallecidos. Todo esto en apenas 3 meses, donde hemos tenido prácticamente que cerrar la economía en un 80%, salvo los servicios esenciales, y por tanto el país ha tenido un shock inédito. Sin duda alguna estamos en este momento en una situación mucho más positiva, con un número de casos diarios que no llegan al centenar y con la expectativa creciente de que la mayor parte del país o gran parte del país entre ya a una fase distinta, en la que la economía se active.
El mundo va a conocer cambios después de esta pandemia. Cambios en la economía, en la política, en la sociedad, en nuestro modo de vida. Para mí el más importante que deberíamos adaptar, es que dos grandes conceptos deben de primar en esta etapa: la solidaridad, porque como todas las crisis van a impactar en los más débiles, y el segundo el de cooperación. Cooperación regional, multilateral e internacional para afrontar este gran desafío.

Dos grandes conceptos deben de primar después de esta pandemia: la solidaridad y la cooperación regional, multilateral e internacional



-El virus ha puesto de manifiesto, con toda crudeza, la gran desigualdad en el mundo. ¿Cómo ve el futuro: más solidario, menos desigual o profundizando las peores tendencias?
-Debemos aprender la lección que dice que las crisis en las que se ha salido con más desigualdades han provocado más daño, y han hecho que las economías se recuperen peor y más tarde. En consecuencia, creo que los organismos internacionales y los mercados tienen que ser plenamente conscientes que hay que salir de esta crisis apoyando la cuestión social, haciendo que los sectores más humildes tengan posibilidades de mantener un mínimo vital que es lo que el gobierno de España está haciendo. Es verdad que estamos muy condicionados por el escenario internacional, por las recientes políticas que algunas grandes potencias han defendido, de un gran egoísmo, de no contribuir o no tener una visión para dar una respuesta global a esta crisis.

En noviembre son las elecciones en Estados Unidos, una fecha fundamental y decisiva para un regreso del multilateralismo, de la cooperación, de las instituciones internacionales. Porque estamos viendo que aquellos gobiernos que han defendido las tesis contra el multilateralismo y la cooperación están teniendo desempeños muy negativos, como Brasil y Estados Unidos

-Para algunos es justamente un momento de barajar y dar de nuevo. ¿Podemos hablar o proyectar un replanteo del rol del Estado en términos mundiales, o van a haber algunas opciones de mayor neoliberalismo y mayor individualismo como salida de la crisis?
-Se ha demostrado que las tesis neoliberales no dan soluciones y no ofrecen cohesión social en los momentos difíciles. Por lo tanto, estamos comprobando en la mayoría de los países, desde luego en Europa y en muchos otros, que el Estado es el garante de la inmensa mayoría de la población cuando las circunstancias son difíciles. El Estado debe tener instituciones públicas sólidas, fuertes, para proveer salud, educación, políticas de atención social. Esto es lo que permite que una sociedad camine a un ritmo similar, y no con esas brechas de injusticias y de parálisis. Hemos estado viendo como en este tiempo de paralización de la economía, la mayoría de las empresas y de los economistas han pedido la intervención del Estado. Y estamos viendo como los gobiernos en Europa están ayudando, están dando o están interviniendo empresas.

El Estado es el garante de la inmensa mayoría de la población cuando las circunstancias son difíciles



Por lo tanto, siempre el ataque al Estado esconde una ideología. ¿Quién está haciendo esa tarea heroica para luchar contra el coronavirus y salvar vidas? Los empleados públicos, nuestros sanitarios, los policías, los que hacen atención social. Esos empleados públicos deben estar reconocidos, bien retribuidos, y eso sólo lo puede hacer un Estado fuerte, sólido, con capacidad.

-Usted mencionaba la intervención del Estado en la Unión Europea y acá en la Argentina una de las últimas medidas que tomó el Gobierno fue hacerse cargo de Vicentin, Hay muchos que ven en cualquier intervención del Estado una amenaza a la libertad.
-En Europa hay gobiernos que están interviniendo empresas, grandes compañías aéreas, gobiernos que no tienen un sesgo ideológico de izquierda como el alemán, por ejemplo. Las propias instituciones europeas han reconocido la posibilidad de hacer estas intervenciones de carácter extraordinario. El presidente Alberto Fernández me merece toda la confianza, todo el respeto y todo el apoyo por lo que lo conozco desde hace años. Y además es bueno que los argentinos sean conscientes de que su presidente goza de un gran respeto y credibilidad en la comunidad internacional, que se lo ha ganado en muy poco tiempo. Esto es muy importante para Argentina, más allá del color político que tengan.

Es bueno que los argentinos sean conscientes de que su presidente goza de un gran respeto y credibilidad en la comunidad internacional



En este caso debería ser más claro aún porque esta no es una crisis de origen político, económico ni social, es una crisis fruto de un shock externo, por una pandemia que era imprevisible y que nos puso en una situación inédita. Por tanto debe haber una salida solidaria y extraordinaria, y hay que tener una gran confianza en el sentido de la responsabilidad de los gobiernos que tienen que afrontar esta dificilísima situación. ¿Por qué digo esto? Porque es muy bueno que en los países existan consensos, exista unidad ante una crisis tan grave y tan poco política. Vale para Argentina, también vale para mi país, obviamente.

-Tenemos liderazgos diversos en este mundo y de ellos va a depender cómo va a salir esta nueva humanidad y la construcción de nuevos sentidos comunes ¿Cómo piensa que vamos a salir en términos humanos?

-La historia no nos da motivos, en general, para sentirnos orgullosos del pasado. Si ponemos un gran angular y miramos con más perspectiva, el siglo XX fue un siglo terrible, con dos grandes guerras mundiales, millones y millones de muertos. Y es verdad que este siglo XXI afronta grandes desafíos, pero debemos tener fe en el progreso de la civilización. En la perspectiva a largo plazo hoy es impensado, por ejemplo, una guerra mundial. No podemos perder de vista los objetivos, primero del milenio y luego del desarrollo sostenible. Nunca hasta ahora, hasta esta crisis, se había producido tanta pobreza.

Es verdad que hay naciones con diferentes situaciones. Argentina, por ejemplo, viene de una crisis muy intensa, y el gobierno de Alberto Fernández tiene que abordarla con gran determinación. Mi confianza, mi fe en el proceso es firme. Lo he visto en mi país: con altibajos, por supuesto, nuestra expectativa de vida ha aumentado, nuestras condiciones materiales mejoraron y el hambre hasta este momento se había reducido. Hemos logrados grandes avances tecnológicos, grandes progresos. Sucede que esos progresos tienen que estar al servicio de sociedades más justas, más equitativas, que valoren la solidaridad y la cooperación como los dos grandes fundamentos de las mismas. Para esto es fundamental que tengamos gobiernos que tengan esta visión.

Hay pocas cosas tan agradables en la vida como pasear por las calles de Buenos Aires, leer a Borges, conocer y escuchar a un argentino

Mi fe en el progreso de Argentina es firme. Un país al que le tengo un afecto especial, del que soy un gran admirador: hay pocas cosas tan agradables en la vida como pasear por las calles de Buenos Aires, leer a Borges, conocer y escuchar a un argentino. Tuve el privilegio de vivir una victoria peronista; ir a Buenos Aires es un privilegio que hay que darse una vez en la vida. Argentina para mí es el país de Borges, que es la cima de la literatura universal. Un país que es capaz de lo mejor…

-Y de lo peor, también…
-También, sí. Pero es un país que nos ha iluminado en tantas ocasiones, al que sentimos muy cerca, y que hoy en día juega un papel decisivo en el continente latinoamericano, junto con México. Porque son dos países que marcan un rumbo de progreso. Alberto Fernández tiene un gran prestigio, y toda Latinoamérica está viviendo tantas turbulencias políticas y económicas, que necesita referentes que retomen ese gran proyecto de integración. Yo sé que es pedirle mucho al Presidente: tiene que lidiar con el default y con el coronavirus, que lo ha hecho muy bien porque ha tomado medidas pronto. Y tiene que ser, porque lo es, un líder regional. Yo deseo que el mejor nacionalismo argentino sea en el siglo XXI un nacionalismo que integre al conjunto de Latinoamérica.

Argentina y México juegan hoy en día un papel decisivo en el continente latinoamericano porque son dos países que marcan un rumbo de progreso



-Muchas veces se ha dicho que Siglo XXI era el siglo de las mujeres, de la ecología, de los jóvenes, del planeta. ¿cómo es el desafío para que la coyuntura no nos condicione esta agenda y el mediano plazo?
-La pandemia puede provocar una crisis económica que hay que combatir, pero no puede cambiar los mejores ideales de avance de la civilización y del progreso. Esos ideales nunca han tenido tanta fuerza como ahora, en el siglo XXI. Los ideales de la igualdad entre hombres y mujeres, de los derechos de que los ciudadanos piensen como piensen, tengan la orientación sexual que tengan; los ideales de un mundo que conviva con el planeta Tierra en armonía, de una civilización que sea consciente de que el progreso no puede ser a costa del deterioro medioambiental, los ideales de la abolición del racismo, de la abolición de cualquier intento de supremacía. Esta pandemia nos obliga a una determinación, y es la necesidad de invertir más en investigación, en ciencia, en desarrollo. Y sabemos que si eso no lo hace el Estado, lo más probable es que no lo haga nadie.

Todas las crisis de este siglo son globales y necesitan respuestas globales. De ahí que aquellos países o líderes que quieran encerrarse, pensar en ellos solos, tienen un destino corto en lo que van a ser las páginas que se escriban de este momento histórico



Por eso la clave es que la pandemia no puede cambiar nuestros ideales. Todas las crisis que tenemos en este siglo son globales. Lo fue la crisis de 2008, financiera; lo es ahora, y de qué manera, la pandemia de coronavirus. La crisis del cambio climático, que es latente. Todas son crisis globales, por lo tanto necesitamos respuestas globales, instituciones globales, políticas globales, cooperación. De ahí que mi opinión que aquellos países o líderes que quieran encerrarse, pensar en ellos solos, tienen un destino corto en lo que van a ser las páginas que se escriban de este momento histórico.



-¿Qué nos diría a los argentinos después de todo este recorrido que han hecho ustedes en esta pandemia, como una luz hacia el futuro?
-Hoy es el primer día que he salido a comer en un restaurante en Madrid y hay dos cosas que quiero transmitir. Lo primero es que no hay un dilema entre economía y salud; si no hay salud y no se controla la pandemia, no hay economía. Y cuanto antes controlemos la pandemia, antes recuperaremos la economía. Y segundo: la percepción inicial que tenemos es que la capacidad de recuperación económica, a pesar de la paralización, está ahí. Puede haber una recuperación 

Si no hay salud y no se controla la pandemia, no hay economía. Y cuanto antes controlemos la pandemia, antes recuperaremos la economía

económica en un plazo razonable y con fuerza. ¿Y eso por qué? En este confinamiento me he movido en una duda, Borges decía que la duda es inteligencia. Y me preguntaba si íbamos a salir de esta pandemia con miedo a vivir. Y mi percepción es que vamos a salir de esta pandemia con más precauciones pero con muchas más ganas de vivir. Y si mantenemos ese impulso, ojalá esas ganas de vivir sean con más solidaridad, más cooperación. No tengo ninguna duda que eso va a pasar en Argentina también, porque es un país que vive con ganas de vivir.

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