Los disturbios comenzaron el 7 de julio entre dos facciones rivales en un barrio de la capital haitiana. Este brote de violencia se da en conjunto con una escalada en los precios de los alimentos y la escasez de combustible.
La noticia ha despertado numerosas muestras de apoyo entre los vecinos que se han interesado por la situación de los comerciantes y por el futuro de un mercado que forma parte de la vida cotidiana del barrio.