Los disturbios comenzaron el 7 de julio entre dos facciones rivales en un barrio de la capital haitiana. Este brote de violencia se da en conjunto con una escalada en los precios de los alimentos y la escasez de combustible.
Las protestan comenzaron por el precio de los pasajes aéreos para viajar al sur del país y el control de la zona por bandas armadas desde junio pasado.
"No me asociaré con la decisión inhumana y contraproducente de Estados Unidos de deportar a miles de refugiados y migrantes ilegales haitianos a Haití", dijo el enviado especial del Departamento de Estado, Daniel Foote, en su carta de renuncia.
La noticia ha despertado numerosas muestras de apoyo entre los vecinos que se han interesado por la situación de los comerciantes y por el futuro de un mercado que forma parte de la vida cotidiana del barrio.