
¡Por favor dejad los arbóles!
Redacción
Comenzamos con el nudo de la historia. Existe una frase que dice que en la Península Ibérica hace tiempo, mucho tiempo, una ardilla podía cruzar la península sin tocar el suelo. Durante mucho tiempo se afirmó que la frase era del geógrafo griego Estrabón o, en ocasiones, del naturalista romano Plinio el Viejo.
Sin embargo, no aparece escrita en ninguna de las obras conservadas de ninguno de los dos.
En realidad, es una leyenda moderna basada en la idea de que la Hispania antigua era mucho más boscosa que se hizo popular gracias a Félix Rodríguez de la Fuente, que utilizó una imagen similar para concienciar sobre la pérdida de los bosques españoles.
Mi procedencia es de la zona de Castilla y León, concretamente de la provincia de Soria. Por supuesto sin olvidar todo lo que esta región de España representó durante la Edad Media y en la monarquía de los Austrias, como principal zona explotada tanto por su cereal, y la madera para los barcos que partían a las Indias, por la Mesta, donde los ganaderos talaron todo lo talable. Y al final que consiguieron entre todos y cada uno, pues una tierra seca árida donde nacen ni los cardos borriqueros. Y no entremos en los incendios.
¿Porque se incendian los bosques?
Todo el mundo lo sabe. O por intereses económicos relacionados con la construcción, o porque no se han limpiado las zonas más proclives a sufrir incendios en veranos. ¿Y porqué siguen ocurriendo? Parece como si las diversas administraciones de las que gozamos en cada sitio y lugar miren al infinito
Pues en estos pueblos que gozan de una naturaleza maravillosa, sin embargo, cundo entras en los pueblos pequeños, enseguida echas de menos que no hay árboles, es más que no les interesa tenerlos, hecho mucho más grave que los pocos que sobrevivían los han quitado por razones puramente de comodidad para la cuestión de la maquinaria agrícola, o porque le da sombra a su huerto y sus tomates no salen tan buenos. Pero sobre todo, como los árboles de la calle o del campo no parecen tener dueño, pues los quitamos y se acabó
No solo esto ocurre en esta zona tan poco poblada, sino también en otras zonas más pobladas. Pongamos que hablo de Madrid
Últimamente se están llevando unas talas de árboles asombrosas. Claro, que enseguida esgrimen que si hay viento un árbol se puede caer y matar o herir a una persona.
Pero existen diferentes procedimientos para evitar tantos arboricidios como se están haciendo. Por ejemplo, a) Inspección visual (VTA), b) Evaluación del sistema radicular, c) Estudio instrumental del interior del tronco, d) Evaluación biomecánica etc. etc.

Seguramente el principal argumento que se puede esgrimir es el económico. Por supuesto que arrancar un árbol sale más barato ahora, pero con esta filosofía por lo que se ve históricamente implantada en España, estamos dejando al país con dos terceras partes secas y solo se salva la parte norte. Además, que como todos sabemos, si bien el cambio climático es un hecho real que estamos sufriendo en todo el mundo y que es importante aclarar que ha habido bastantes cambios climáticos desde que el mundo es mundo, ha habido cinco épocas glaciares seguidas por periodos más cálidos. Y sin que existiese el hombre. No obstante, la agresión al medio ambiente favorece a este tipo de procesos.

Entonces no se siente ningún aprecio por esos maravillosos seres vivos, que nos ofrecen su belleza, su sombra y su frescor. ¿Tiene algún sentido que en los pueblos no se planten árboles de acuerdo a las condiciones de la zona que nos hagan la vida menos seca y árida? ¿Es que los alcaldes no se dan cuenta de que el pueblo ganaría en belleza y confort y nos evitan la vista de un secarral? Y sobre todo ¿esta permitido un acto tan salvaje contra la naturaleza solo porque a algunos les dificulte el acceso? ¿no hay que rendir cuentas como por la muerte de un animal por desidia o porque da trabajo a nadie?
Se que existe instituciones para estas agresiones, pero está claro que no las suficientes, porque al final se piensa que somos unos friquis los que decimos estas cosas y en definitiva sigue sin calar el sentimiento verdadero de amor y protección a la naturaleza, no el que te llega por los medios dichos por los políticos.
Y al final que ¿pasaría si siguiera desertizando nuestros campos, y con ello por supuesto que los niveles hídricos bajarían hasta no sabemos. Entonces todos aquellos que los han talado, que les molestaban seguro que reconsiderarían su actitud. Pues muy resumida ahí va la respuesta
La deforestación supone la pérdida de uno de los recursos naturales más valiosos de España. En un país especialmente vulnerable al cambio climático, la desaparición de masas forestales acelera la erosión del suelo, favorece la desertificación, reduce la disponibilidad de agua y destruye el hábitat de miles de especies animales y vegetales. Además, los bosques desempeñan un papel esencial en la captura de dióxido de carbono, por lo que su degradación contribuye al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Proteger y recuperar los bosques españoles no es solo una cuestión ambiental. Es una inversión en agua, biodiversidad, calidad del aire, prevención de incendios y bienestar para las generaciones futuras. Reforestar con especies autóctonas, gestionar adecuadamente los montes y fomentar una cultura de respeto por el entorno son acciones imprescindibles para conservar un patrimonio natural del que depende buena parte del equilibrio ecológico de nuestro país.
Y también es responsabilidad de las distintas administraciones, que en esto, no administran nada.

















