Greenpeace demanda más energía solar y autoconsumo energético en la salida a la crisis del coronavirus

Análisis 21 de junio de 2020 Por Redacción
Hoy se celebra el Día Internacional de la Celebración del Solsticio o Día del Sol
Greenpeace
- España es uno de los países de Europa con más horas de sol | Foto: Greenpeace/Clive Shirley

La energía solar y el autoconsumo energético deben desempeñar un papel protagonista en la recuperación económica en España tras la crisis sanitaria del coronavirus, al tiempo que ayudará a la lucha contra el cambio climático.
Greenpeace hizo estas consideraciones con motivo del Día Internacional de la Celebración del Solsticio (también conocido como Día del Sol), que se celebra este domingo coincidiendo con la llegada del verano al hemisferio norte del planeta.

Greenpeace indicó que España está en unas “condiciones óptimas” para aprovechar al máximo la energía del sol con las tecnologías hoy disponibles (fotovoltaica y térmica), tanto en baja como en alta temperatura (en esta última, es el país con mayor potencia instalada), así como en sus aplicaciones pasivas para la climatización de edificios.

En particular, la tecnología fotovoltaica -por su versatilidad modular, escalabilidad, precio asequible y durabilidad- supone “una oportunidad de oro” para que la ciudadanía pueda participar en la recuperación económica y transición energética, según Greenpeace.

Las principales asociaciones del sector aseguran que la fotovoltaica generó cerca de 60.000 empleos el año pasado en España y 3,61 millones (un tercio de todos los puestos de trabajo en energías renovables) en todo el mundo.

“No tiene sentido que España no le dé más protagonismo a uno de los mayores recursos que tiene, el sol, y a su mejor palanca de cambio, la ciudadanía. No sólo para contribuir a la recuperación económica, sino también para acelerar la necesaria transición energética que permita lograr un sistema 100% renovable cuanto antes”, señaló María Prado, responsable de la campaña de Energías Renovables de Greenpeace.

En 2019, España fue el mayor mercado fotovoltaico en Europa y el sexto en todo el mundo, con 4.159 megavatios (MW) nuevos instalados (459 MW en autoconsumo), según datos de Red Eléctrica de España (REE), con lo que recuperó el liderazgo perdido en 2008.

Pesar de la mejora en potencia total instalada (8.623 MW en energía fotovoltaica y 2.304 MW de termosolar), España sólo cubrió el 5,5% de la demanda eléctrica anual peninsular con energía solar y está lejos de otros países europeos, como Alemania, que quintuplica la potencia instalada (49 GW) y la producción de electricidad con casi la mitad de irradiación solar.

BARRERAS ADMINISTRATIVAS

Los costes de la tecnología fotovoltaica han caído casi un 80% en la última década, según la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena, por sus siglas en inglés), lo que la convierte en la renovable más barata y competitiva para generar electricidad.

Greenpeace destacó que una instalación de autoconsumo en una ubicación media en España se amortiza entre cuatro y siete años para uso industrial, y entre ocho y 12 para uso residencial según consumos, lo que permite ahorros en la factura de la luz.

Sin embargo, Greenpeace lamentó que aún hay “importantes barreras administrativas” en la energía solar, ya que, pese a la derogación del conocido ‘impuesto al sol’ en octubre 2018 y la posterior regulación de 2019, que permite el desarrollo libre del autoconsumo, queda por reglamentarse el reparto dinámico en la modalidad compartida.

“España es uno de los países de Europa con mayor número de horas de sol y también con una de las facturas eléctricas más caras. La tecnología solar es tan asequible y sencilla que, en los próximos años, no nos extrañará hablar de cuántos paneles solares tenemos cada uno en nuestro tejado o comunidad o cuanta energía nos hemos ahorrado en nuestra factura. Es la misma revolución que vivimos con el teléfono móvil en los 90”, resumió Prado.

Por todo ello, Greenpeace demandó mejoras legislativas en el autoconsumo energético, como eliminar la distancia para compartir excedentes (limitación actual de 500 metros) entre las instalaciones conectadas en la misma subestación.

Simplificar y homologar la tramitación administrativa local y autonómica, y bonificación fiscal de todos los ayuntamientos para su instalación con reducción en impuestos como el IBI, el ICIO o el IAE; impulso de las comunidades energéticas locales; reforma de la Ley de Propiedad horizontal para facilitar el autoconsumo colectivo, y rediseñar la tarifa eléctrica para que se reduzca el coste de la parte fija del recibo son otras peticiones de Greenpeace.

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