Aficionados de su club de origen, el Malmoe, la pintaron y hasta intentaron quemar luego que el delantero anunciara que se convertía en copropietario del equipo rival, Hammarby. También ha sido escrachada una de sus viviendas en Estocolmo.
La noticia ha despertado numerosas muestras de apoyo entre los vecinos que se han interesado por la situación de los comerciantes y por el futuro de un mercado que forma parte de la vida cotidiana del barrio.