La ciudad de Río de Janeiro, considerada la capital turística de Brasil, decretó el toque de queda nocturno y extremó una serie de medidas, para contener el avance de los contagios de coronavirus.
La noticia ha despertado numerosas muestras de apoyo entre los vecinos que se han interesado por la situación de los comerciantes y por el futuro de un mercado que forma parte de la vida cotidiana del barrio.