Suiza dice sí a una ley de armas más restrictiva

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El 19 de mayo, Suiza votó a favor de la transposición al derecho suizo  una enmienda a la Directiva sobre armas de la UE. La propuesta fue aceptada con un 63,7 % de votos a favor. El único cantón sin mayoría es el Tesino, la región de habla italiana.

En 2017, la Unión Europea modificó su directiva sobre armas. Como Estado parte en los acuerdos de Schengen/Dublín, Suiza incorporará ahora esta enmienda a su legislación nacional. Las asociaciones de tiradores, una realidad folclórica del país, habían convocado un referéndum en oposición a este cambio, por lo que era necesario votar a nivel nacional.

La Ley de armas establece ahora la obligación de señalar todas las partes esenciales de un arma, facilitando así la verificación de su origen. También se mejorará el intercambio de información con otros Estados Schengen. De este modo, la policía suiza podrá averiguar más fácilmente a quién se le ha denegado la licencia en el extranjero por razones de seguridad. Además, está previsto modificar la autorización de las armas semiautomáticas. Sin embargo, los fusiles de asalto todavía pueden ser adquiridos directamente por las fuerzas armadas, y también se preservará la tradición suiza de disparar.

El resultado de la votación es un gran avance, pero todavía hay 2,3 millones de armas en circulación en el país, o casi una por cada tres habitantes. Con esta cifra, Suiza ocupa el puesto 16° en la lista de armas per cápita del mundo. No existe un registro central, ni la ley aprobada por referéndum la introduce. Sin embargo, la ley estipula que el propietario de un arma debe notificar a las autoridades su modelo y especifica qué armas están prohibidas. Cualquiera que utilice un arma con fines deportivos tendrá que obtener una licencia especial.

El mismo día, también se votó a favor de una reforma fiscal y de la financiación del sistema de pensiones. La pregunta fue aprobada con un 66,4 % de votos a favor. La nueva ley limitará los privilegios en la tributación de las empresas multinacionales.

Sin embargo, la combinación de dos cuestiones diferentes -impuestos y pensiones- en una sola pregunta fue criticada como antidemocrática, porque obligaba al ciudadano a aceptar o rechazar todo el paquete de propuestas. La nueva ley también corre el riesgo de alimentar la competencia entre los cantones para atraer a los ricos contribuyentes y gravar a los países pobres del mundo, al tiempo que sigue ofreciendo a las empresas y a los particulares las ventajas del paraíso fiscal suizo.