¿Por qué la política es tan insustancial?

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Günter Buhlke

La pregunta provocativa fue, entre otros, el tema de una conferencia sobre un evento en el Centro de Métodos de Evaluación Empírica de la Universidad Humboldt de Berlín el 10 de mayo de 2019. El tema fue presentado por el Prof. Dr. Dietrich Dörner, de Bamberg. Basó sus comentarios en el libro de Barbara Tuchmann, «Las locuras de los gobernantes, desde Troya hasta Vietnam» (Rowohlt, 2001).

El Dr. Dörner explicó que la gente había aprendido mucho en todas las áreas: en agricultura, medicina, tecnología, transporte, etc. Sin embargo, hay pocos indicios de este desarrollo en el campo de la política; los políticos siguen actuando «en contra de sus propios intereses» en gran medida, como ocurrió en Troya.

La insensatez es una especie de estupidez, pero ¿por qué los políticos se comportan tan a menudo de forma tan tonta? Hace tiempo que existe una respuesta a esta pregunta. En Timeo, Platón dijo que los errores en la política se pueden atribuir esencialmente al hecho de que los actores se sobreestiman unos a otros. Sólo hay una docena de errores que se repiten constantemente, y esto es asombroso a primera vista. Y todos estos errores se pueden remontar a una reacción básica de los seres humanos (incluidos los animales). Es la llamada «reacción de emergencia». Además de «escapar» o «atacar», contiene una serie de otros componentes como la sobreestimación de uno mismo, el estímulo, el no participar y cosas por el estilo, añade el psicólogo cognitivo.

Sobre el mismo tema, aunque fuera del evento, cabe destacar otro libro. Immanuel Kant publicó sus pensamientos y sugerencias a la política, entre otras cosas, en su pequeño libro «Sobre la paz perpetua» hace 224 años (Reklam Nr. 1501). Él formuló seis aspectos sobre cómo la política podía evitar la guerra. Por ejemplo, los tratados de paz no deben crear instancias para nuevas guerras, los ejércitos permanentes deben ser abolidos, las deudas nacionales pueden ser nuevas causas de guerras, ningún Estado debe interferir en las constituciones de otros Estados, la confianza y la tolerancia hacia el Estado vecino son grandes bienes.

Hoy en día Kant añadiría otros, como la regulación de modelos de negocio en la industria armamentística o la audacia de más estados. Los políticos han ignorado las propuestas de Kant a lo largo de los años. Dos guerras mundiales y muchos otros conflictos militares han traído desgracia para la población y riqueza temporal, a la vez que ganancias de poder para algunos estratos y unos pocos países. El destino de Afganistán, Irak, Libia, Siria, Yemen y el legado de los tiempos coloniales en África, América Latina y Asia deberían llevar a los políticos a buscar nuevos caminos. Nuestro «mundo único» no sólo está amenazado por las guerras, sino que la naturaleza está respondiendo cada vez más a los errores políticos con catástrofes.

Nuestros más lejanos antepasados de Grecia, los pensadores de los siglos XVII, XVIII y XIX y los humanistas defendieron con perseverancia los valores de la paz, la tolerancia, la razón y la verdad. Siempre se vieron a sí mismos como guardianes activos de la democracia y la autodeterminación. Así, su espíritu aseguró que las alternativas pudieran ser pensadas en la historia e introducidas en la vida práctica. La Carta de los Derechos Humanos de 1947 y la ONU con sus normas sobre relaciones internacionales o el Consejo de Seguridad pueden considerarse ejemplos de aquello.

La política actual da a la lógica egoísta del beneficio del capital el lugar más alto en el canon de los valores. Es cada vez más evidente en la vida práctica que esta lógica deforma los valores deseados de la sociedad humana, desde las crisis hasta las guerras y la división de la sociedad.

La comunidad de valores occidental, a menudo invocada por la Canciller alemana, es en el todo el sentido de la palabra una alianza para defender y ampliar su esfera de poder (OTAN), más no para profundizar y fortalecer los valores humanos. Los países de la alianza difieren demasiado en sus intereses, en sus estructuras de poder social (formas parlamentarias vs. las presidenciales) y en su enfoque de los problemas internacionales (negociaciones diplomáticas hasta el acuerdo de intereses vs. el uso rápido de sanciones como medio de presión, independientemente de los efectos sobre sus propios socios de la alianza).