Todo el mundo ha visto alguna vez esos anuncios donde gracias a una mágica colonia un modelo hercúleo italiano seducía a una mujer. Aunque parece que es una fantasía…¿de verdad lo es? O mejor, ¿hasta qué punto?

¿Qué son las feromonas? Evidencia científica

La respuesta está en las feromonas. La idea es saber si se puede utilizar algo tan complicado como la endocrinología, la biología o incluso la bioquímica para ligar. A menudo los hombres fantasean con la colonia para dominar a una mujer.

Las feromonas por definición son unas partículas corporales inodoras, es decir que no se detectan por el olfato, que pretenden modificar el comportamiento de otro sujeto.

Es decir, imaginémonos que una colonia pudiese hacer que ese chico moreno nos viese con mejores ojos. Sólo una colonia, para poder modificar su gusto, ese es el objetivo titánico que se busca en esta ciencia.

La psicóloga Martha McClintok de la Universidad de Chicago explicó que la más conocida era la que hacía a las mujeres que vivían juntas sincronizársele el periodo. Aunque esta misma científica hizo observaciones interesantes después.

Centrándose en el ámbito masculino, el AND, una feromona propia de los varones, secretada en la orina o el sudor, o a veces va en sangre. Sí, no suena muy bien, pero resulta que se ha comprobado que eleva, el ritmo cardíaco y su transpiración. En cuanto a mujeres, claro.

Pero ojo, el doctor Lundstrom de la Universidad de Uppsala nos advierte contra estos polvos mágicos. Para empezar las feromonas por sí solas no funcionaban, Es decir, necesitaban la presencia de otro sujeto en la habitación

Si un hombre oliese una feromona femenina apenas se alteraría, dado que por definición sirven para modificar su comportamiento ante terceros. Esto es, es más un mus que se juega por parejas que un solitario.

Además todo esto se comprobó mediante resonancias, que la zona del hipotálamo había cambiado su comportamiento gracias a estas partículas. E incluso las voluntarias expuestas a las masculinas afirmaron sentirse más activas.

Y hasta la doctora Ivanka Savic-Berglund de la Universidad de Estocolmo afirmó que el cerebro de las mujeres y de los hombres homosexuales reaccionaba de la misma a forma a la misma feromona.

Otro experimento curioso del doctor Lundstrom fue el poner a varias mujeres camisetas de distintos hombres. Y hubo dos patrones muy curiosos a seguir, el primero, habréis adivinado, seguían las feromonas.

Pero el segundo implica que había preferencia por una diferenciación genética mayor, es decir, cuanto menos información genética en común mejor iba a ir. Lo que engloba las feromonas como algo funcional y no un accidente del hipotálamo.

Pero, ¿esto significa que cómo personas todas valgan? Pues hasta cierto punto. Desde luego aunque todas las personas sean válidas entre sí, el ambiente sexual es el más injusto, pues muy pocos llevan mucho.

Es decir, incluso las feromonas son más o menos atractivas, dependiendo del emisor. Las personas más enérgicas, más alegres o simplemente más sanas tienen feromonas que nos atraen más o menos.

De cualquier forma no podemos comprar en cualquier sitio una colonia de feromonas, dado que grandes marcas usan cantidades muy bajas. Además para que funcionen deben darse después de la ducha.

Otro nicho de mercado al que están llegando es a la ropa. Por supuesto nos referimos a una ropa picante, como pueden ser distintas piezas y conjuntos de lencería. Quizá sean las joyas su siguiente destino, todo se verá.

Tiendas eróticas: tu sitio seguro

Pero cómo ya hemos visto, hay mucha mentira en este negocio. Por tanto recomendamos que compres feromonas en tu sexo shop online, tu tienda erótica RedLights. Tu lugar de confianza.

La situación es que a menudo grandes empresas juegan sin escrúpulos con la gente, poniendo en el bote de colonia “feromonas” cuando lleva tan pocas que sería como llamar bomba atómica a un petardo.

Por ello recomendamos tiendas de confianza, independientes, que puedan vender de forma honesta y sostenible. Esto es, sin engañar al cliente, y logrando el producto que desea, que mejore su vida en lo personal.

Asimismo se pretende que la tienda sea segura, donde la compra no caiga en saco roto. Y con una visión de empresa propia del siglo XXI, donde valores como la igualdad y el feminismo sean más que un eslogan.

Lo que nos enseña esta tienda es que el sexo puede ser algo exictante, romántico, sensible, bonito e incluso, como hemos visto, químico. Pero siempre desde el respeto, la empatía y un firme propósito de igualdad.

Así que como conclusión es hora de dejar las grandes marcas que proponen cánones sexuales imposibles, y capacidades económicas desorbitadas. En cuanto a perfumes con feromonas, las pequeñas tiendas conquistarán el futuro.