• Un “código secreto” que manejan los ricos consolidados para identificarse entre ellos
  • Se trata de una forma de pensar como tantas otras que evidencia la diferencia entre el pensamiento de los pobres y el de los ricos
Hurtan fabrica coches especiales para gente especial que no necesita demostrar nada

 

INTERNACIONAL.- Cuando hablamos de marcas de lujo vienen a nuestra cabeza las más conocidas, Ferrari, Rolls Royce, Hermès, Don Perignon, Rolex, etc. Sin embargo existe un mercado de marcas de lujo o elitistas que son consumidas por el público más distinguido por el mero placer y el lujo de disfrutarlas, y no tanto por la exhibición pública u ostentación de su acomodada vida.

Estas marcas a menudo son como un “código secreto” que manejan los ricos consolidados para identificarse entre ellos, ya que los nuevos ricos suelen acudir a las marcas de lujo más conocidas porque ni siquiera saben de la existencia de éstas otras. Algunas de ellas son extremadamente caras y otras no tanto, unas se producen de forma industrial y otras de forma más artesanal, pero casi todas tienen en común que sólo son conocidas por aquellas personas que no viven bajo lo que se conoce como el efecto mental “tinto de verano”.

¿Qué es el efecto mental “Tinto de verano”?

Es esa ley no escrita que dice que para hacerte un tinto de verano no puedes usar un vino bueno porque se desperdicia. Esta forma de pensar nace de la gente que sólo consume una botella de vino bueno y caro de vez en cuando, en las ocasiones especiales, y que por eso no puede permitirse mezclarlo con gaseosa. Se trata de una forma de pensar como tantas otras que evidencia la diferencia entre el pensamiento de los pobres y el de los ricos, porque cuando alguien con dinero quiere un tinto de verano se lo hace con un buen vino y una buena gaseosa, sin importar cuan caros sean éstos, pues si utiliza un buen vino en un tinto de verano no le importa lo más mínimo, porque se puede comprar tantas botellas de ese vino como le apetezca. Por eso, a ese pensamiento limitador de mente empobrecida se le denomina “el efecto mental del tinto de verano”.

¿Cómo y cuáles son esas marcas silenciosas?

Si hiciéramos una lista de marcas elitistas discretas, es posible que esta fuese más larga que la lista de las conocidas, pero todas tendrían algo en común: un nivel de calidad muy alto; un diseño o aspecto discreto (no ostentoso); y un precio por encima de la media en su sector.

Por ejemplo, si habláramos de coches citaríamos a la marca española Hurtan Automóviles, coches diseñados con encanto y buen gusto para los que no son uno más, es difícil cruzarse con uno de ellos por la carretera porque son puro capricho.

Licores Eva Pímez 1920 con un precio por encima de la media comenzó siendo una marca de producción por encargo para unos pocos

En ropa podríamos hablar de la italiana Loro Piana, considerada la mejor artesana especializada en lana y en cachemira del mundo, una marca que para el grueso de la población ni existe, aunque cuentan con un gran número de tiendas por todo el mundo en las ubicaciones más prestigiosas como Beverly Hills, Monte-Carlo o Puerto Banús.

Si nos vamos al mundo de las bebidas destiladas de sobremesa o para una copa en el Club, incluiríamos a marcas como el whisky japonés Suntory Hibiki, cuyas botellas pueden alcanzar los 500€, o en caso de licores o cremas de licor los producidos por la marca española Eva Pímez 1920, con un selecto surtido elaborado para paladares exigentes y con precios que pueden llegar a triplicar el precio de una botella de marcas más conocidas.

En porcelana inglesa podríamos hablar de Wedgwood, con sus exclusivas colecciones nupciales en las que colabora la diseñadora neoyorquina de origen chino Vera Wang, que adquirió reconocimiento mundial por su colección de vestidos de novia, y que fue la Directora de la revista de modas Vogue durante 16 años.

Brioni podría ser otro ejemplo de lujo para hombre, sin una gran inversión en publicidad ni presencia en los medios, ha vestido a presidentes de gobierno y a los actores más famosos, por ejemplo, a todos los ‘James Bond’. Un traje de Brioni puede salir más caro que, por ejemplo, un vehículo utilitario.

Sin duda parece que, por encima del dinero, la mayor diferencia entre ricos y no tan ricos es la forma de pensar a la hora de consumir. Así que ya sabe, si un día le invitan a una boda y la novia llega en un Hurtan Author descapotable, el novio viste un traje de Brioni, la vajilla es de Wedgwood y al finalizar los camareros le ofrecen una variedad de Whisky Suntory o alguna variedad de los licores Eva Pímez 1920, entonces… es posible que le asalte la duda sobre si su regalo de boda será el adecuado… o tal vez se habrá quedado corto.

 

Fuente Servipress. Redacción Clara Luque

Medios hispanos New York

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