El azar tiene algo que nos atrae, y cuando lo combinamos con el juego se convierte en algo irresistible. Al ser humano le encanta disfrutar jugando, como también le ve un mayor interés cuando hay dinero de por medio y posibilidad de engordar un poco más su cartera. De hecho, el negocio de los casinos es uno de los que más fuerte se ha conservado en todo este tiempo, incluso creciendo más y más a cada año que pasa. No necesitan complicarse demasiado, ya que parten de una idea que funciona, y es que la combinación de jugar con ganar dinero es algo superior a muchos de nosotros.

Con semejante potencial demostrado, tampoco es de extrañar que haya surgido una alternativa más cómoda. Estando internet de por medio, los soportes de ocio online han evolucionado de una forma impresionante, como también han conseguido una afluencia de usuarios cada vez mayor. Uno de los más característicos entre los diferentes formatos es el modelo de casino online. Su funcionamiento es similar al de uno tradicional, con la gran diferencia de que aquí todo va a través de la red y el jugador no tiene ni que salir de casa para echar unas partidas.

Es mucho más sencillo y se gana muchísimo en comodidades, pero se pierde el ambiente y aquello que hace tan especiales a los casinos comunes. Todo se gestiona a través del teclado, el ratón y la pantalla; no hay sitio para el contacto, para la adrenalina insuflada y empujada por ese aire festivo que embriaga cada esquina de las instalaciones de uno tradicional. Porque en el fondo el casino es algo capaz de engancharte, tiene algo con lo que te atrae y te envuelve, que no se ve a simple vista.

Ciertamente, hay mucho detrás de estos negocios tan divertidos y a la vez tan peligrosos para nuestras carteras (para el que no tiene dos dedos de frente). Los casinos, en realidad, están cargados de historia y, a su vez, de infinidad de curiosidades que el mundo desconoce. Pero para eso estamos aquí, para contarte lo que probablemente no sabías de los casinos.

Provocaron el nacimiento del sándwich

John Montagu, conocido en el mundo entero como el Conde de Sandwich, era un total amante de las apuestas y de los juegos de azar. Disfrutaba tanto jugando en un casino que intentó poner remedio a esa pérdida de tiempo que le suponía comer alejado de las mesas de juego. ¿Cómo lo solucionó?, ideando lo que hoy conocemos como sándwich. Una comida fácil de llevar, fácil de comer y que se puede devorar rápidamente. Así, podía saciar su hambre sin dejar de mirar la bola o las cartas.

Entrada prohibida si eres conciudadano

El Casino de Montecarlo es el más famoso de todo el mundo, con permiso de lo que se mueve en Las Vegas. A sus instalaciones acuden millones de personas cada año, atraídas tanto por su interior como por el imponente aspecto que luce. Sin embargo, todos estos visitantes son extranjeros, ya que una ley del Principado de Mónaco (donde se encuentra este casino) prohíbe a sus ciudadanos tan siquiera entrar a una sala de juego. Tan cerca y, a la vez, tan lejos.

Un laberinto de juegos

Si alguna vez has estado en uno y te ha dado la sensación de que te habías perdido, no te preocupes, es lo que querían sus arquitectos. Las instalaciones están hechas para que las personas se pierdan en su interior mientras están rodeadas de todo tipo de propuestas para jugar, todo en un ambiente que mezcla una iluminación relajante y calmada con el sonido de las máquinas que hacen creer que se están dando premios continuamente. Ah, ¿buscas el baño? Ve siempre en dirección opuesta a la entrada o la salida, darás con él.

 

El salto a internet de los 90

El año 1996 se puede marcar como la fecha de nacimiento del primer casino online. Intercasino, que así es como se llamaba el portal web que lo albergaba, nació tras la aprobación de la Dirección General del juego en Antigua y Barbuda. Al poco de formarse este organismo, una compañía desarrolló una tecnología con la que proteger las transacciones virtuales, y este fue el empujón definitivo para que Intercasino abriera sus puertas… virtuales.

Nacido en Italia

Es cierto que las apuestas y los juegos de azar tienen una antigüedad de miles de años; sin embargo, el primer edificio que reunía este tipo de actividades fue uno denominado Casinò di Venezia, construido en el año 1638. Su nombre determinó el del resto de establecimientos que trataron de seguir el modelo de este pionero, sus bases y su sistema. En definitiva, este fue el origen de todo.

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