Jóvenes que quieren cambiar el mundo

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Resulta muy estimulante contemplar a tantos jóvenes que se sumergen en la marea de estos núcleos de la cultura de la resistencia. Foto: El vuelo del gato.

Por: Abel Prieto Jiménez

Tuve la oportunidad de participar hace unos días en tres festivales de la izquierda europea: Avante (en Lisboa), L´Humanité (en París) y ManiFiesta (en Ostende, Bélgica), organizados por los Partidos Comunistas de Portugal y Francia y el Partido del Trabajo de Bélgica. Fueron eventos realmente multitudinarios, donde reinó una atmósfera muy particular que combinaba banderas multicolores, rostros del Che y de otros muchos símbolos de todas las utopías posibles, música, afiches, artesanía, diálogos, charlas, debates.

Cuba estaba presente en casi todos los stands, con sus héroes, con imágenes de La Habana y de la cotidianidad del país, con los barbudos que bajaron de la Sierra trayendo el mensaje más fuerte y resistente de emancipación del siglo XX y del XXI, con su ejemplo moral.

Lo que más me impresionó fue la presencia masiva de adolescentes y jóvenes, que iban a divertirse, sin ninguna duda, a bailar, a disfrutar de las presentaciones artísticas; pero iban al propio tiempo a participar en foros políticos, a enterarse de lo que los medios les ocultan, a preguntar, a tomar partido, a pensar que otro mundo es efectivamente posible.

En medio de la incesante campaña anticomunista, del discurso engañoso de una ultraderecha fascistoide, racista, xenófoba, de la influencia aplastante de la industria hegemónica del entretenimiento y de redes sociales que replican hasta el cansancio los mensajes banales, del empeño del sistema por idiotizar a las nuevas generaciones, resulta muy estimulante contemplar a tantos jóvenes que se sumergen en la marea de estos núcleos de la cultura de la resistencia.

(Tomado de El vuelo del gato)