Entrevistas de trabajo: ¿se ha de llamar después de ellas?

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Las citas entre empleador y potencial empleado son miradas siempre con recelo por parte de este último, puesto que lo que suele estar en juego es la posible adquisición o no de un puesto de trabajo. Así las cosas, es natural preguntarse qué hacer después de una entrevista, asaltando las dudas acerca de si llevar un posible seguimiento o dejar que los hechos transcurran sin intervenir. En muchas ocasiones esto puede marcar la diferencia entre conseguir o no el puesto, aunque hay determinados factores que resulta necesario tener en cuenta. Si te te preocupa saber cuáles son los pasos a dar, lee en Modelocurriculum qué hacer cuando acabes la entrevista.

Las opiniones al respecto por parte de los expertos suelen ser poco concluyentes en términos absolutos al respecto. Si bien es cierto que, por una parte, es evidente que mostrar más interés en el puesto que el resto de los candidatos es un punto favorable para la persona que así lo expresa, no lo es menos que una excesiva manifestación del mismo puede terminar provocando el efecto contrario y crear una mala impresión en la empresa o entrevistador. No en vano, ellos ya han llevado a cabo la entrevista y ya conocen los detalles fundamentales de la persona en cuestión.

Es necesario, por consiguiente, encontrar el punto medio entre un seguimiento exhaustivo y la falta de interés total, consiguiendo de esta manera poder aportar un elemento diferenciador respecto al resto de personas que están optando a la plaza o plazas vacantes. Interesarse por cuál es la situación actual del proceso de selección o remitir una carta de agradecimiento a la empresa son algunas de las acciones que pueden ayudar después de una entrevista a reforzar positivamente la imagen que se quiere proyectar como posible empleado.

Hay una manera determinada de hacerlo

Para efectuar de manera correcta lo anteriormente expuesto es necesario, a su vez, tener en cuenta una serie de factores que posibiliten que la percepción por parte de la empresa no se vea perjudicada por ese mencionado excesivo interés. Para saber cómo hacer un seguimiento, sigue estos consejos que te ayudarán a que todas las acciones que realices después de una entrevista se encuentren encaminadas a la obtención del mencionado puesto de trabajo de manera sencilla y poco laboriosa. Porque para hacer un seguimiento, generalmente, lo más simple es lo que mejores resultados ofrece.

Es casi necesario, a día de hoy, efectuar este tipo de acciones tras la consecución de las entrevistas en prácticamente cualquier ámbito laboral, dado que los puestos de trabajo suelen recibir un gran volumen de candidaturas y pasar los diferentes cortes tanto por parte de las empresas de selección como de los negocios en particular no es fácil. Cualquier elemento extra que se le aporte a las personas que están llevando a cabo dicho proceso será, en definitiva, de ayuda para decantar la balanza hacia el lado más favorable para el candidato que lo aporte.

Por descontado, para que el seguimiento de una entrevista o las muestras de interés sean de ayuda es necesario para ello haber realizado una correcta intervención y haber ofrecido una buena primera impresión, siendo este el evidente punto de contacto más relevante. Es imprescindible, por ello, cuidar al máximo los detalles para que todo salga según lo previsto.

Mantener la tranquilidad

Ya sea durante la propia entrevista o después de ella, esperando a conocer cuál es el resultado de la misma, algo que no hay que perder en ningún momento es la tranquilidad. Ofrecer una imagen confiada y serena al entrevistador está demostrado que hace ganar al candidato muchos puntos, ya que, por ejemplo, puede significar que está plenamente seguro de encontrarse capacitado para desempeñar el puesto de trabajo al que se está optando. Uno debe empezar por creer en uno mismo cuando se trata de procesos de selección, dado que es algo que se refleja al entablar conversación y, en definitiva, aporta un ingrediente del que no todos los aspirantes disponen.

Después de la misma, como se ha mencionado anteriormente, no realizar consultas constantes a la empresa para preguntar en qué estado se encuentra el proceso de selección, ya sea por teléfono o por correo electrónico, mandar mensajes a los responsables a través de redes sociales o enviar información adicional no solicitada y poco relevante son algunos aspecto a tener en mente. Cumpliendo con todo ello, las posibilidades de ser el candidato elegido estarán, a buen seguro, por encima de las de la amplia mayoría.