El Valencia domina al Barcelona y se lleva la Copa del Rey

0
187

Valencia va a quemar muchas tracas tras ganar al Barça la final de la Copa del Rey 1-2. Un broche de oro a la temporada en la que el club che celebra su centenario; otro golpe para los azulgrana después del reciente mazazo de Anfield.

Los de Marcelino han hecho un partido muy ordenado en defensa y aprovecharon sus oportunidades ante el equipo de Valverde, que estuvo muy gris.

Los cuatro primeros minutos de control total de la posesión por parte del Barça. Sin embargo, la primera gran ocasión la tuvo el Valencia. Lenglet cometió un error garrafal. Rodrigo se presentó ante Cillesen y solo la intervención de Piqué bajo los palos salvó un gol cantado.

Los azulgrana retomaron de inmediato la batuta, con Semedo como el jugador que más intentaba desbordar. El portugués se había quedado fuera de muchas quinielas para el once de la final y quiso aprovechar su oportunidad.

Pero los de Valverde no generaron realmente peligro hasta el minuto 17, cuando Messi se sacó un disparo en cuanto pisó con el balón el área rival.

Por el contrario, los che golpearon a la contra. La jugada la inició Gabriel Paulista con una gran apertura a la banda izquierda; Gayá controló el pase largo y asistió a la frontal para que Gameiro mandara su chut al fondo de la red. 0-1 en el ecuador de la priemera parte.

El partido no volvió a ser el mismo. Los valencianistas se vinieron arriba y poco después del pequeño descanso para hidratarse por el intenso calor, Carlos Soler desbordó por el carril izquierdo a Alba y su pase, casi de la muerte, lo aprovechó Rodrigo con un remate picado de cabeza.

El segundo tanto llegó justo cuando caía el último rayo de sol sobre el fondo sur del Villamarín. Precisamente el que ocupaba la afición blaugrana.

Se hacía de noche también metafóricamente para los catalanes. Aunque en el último minuto tuvieron dos ocasiones, con sendos tiros de Messi y Rakitic que paró Domenech.

Poca reacción

En el descanso Valverde intentó la reacción con dos cambios. Por momentos parece que surtieron. De hecho, tras la reanudación Messi tuvo mucho más protagonismo. Dispuso de un libre directo en la frontal (lo desvió la barrera), y en el 55 estrelló un disparo con rosca en el palo.

Pasada la hora de partido, el Valencia sufría un contratiempo con la lesión de Parejo. Y a falta de casi 20 minutos el más importante, ya que el Barça recortó distancias de córner. Lenglet cabeceó a la cepa del poste, Domenech no pudo atraparla y el rechace le cayó a Messi, que prácticamente solo tuvo que poner la pierna.

Volvía la emoción y el Villamarín vivió por fin el ambientazo propio de su primera final, con ambas aficiones volcadas en animar a los suyos (y no en otras cosas). .

Pero el resultado ya no cambió a pesar de que con el Barça volcado al ataque Guedes falló un mano a mano con Cillesen y otra incluso a puerta vacía.

Los nervios estuvieron a punto de costarle caro, porque los culés también tuvieron una ocasión tras una larga prolongación, pero como en todo el encuentro, no tuvieron acierto.

La victoria da el primer título a los valencianos en una década. El anterior que levantó fue también la Copa, en 2008. 11 años después, las tracas van a volver a retumbar en la capital del Turia por culpa del fútbol.

En Barcelona, en cambio, el ruido seguramente será más molesto.

Para Llorar

No tendrá culpa de que se vendiera a Munir y llegara Boateng, razón por la que el Barça acabó con Piqué y Arturo Vidal de delanteros, pero sí de que el chileno, seguramente el jugador más en forma de su plantilla, empezara desde el banquillo;de que Malcom no hay sido utilizado con asiduidad (marcó al Madrid y volvió a desaparecer); de su insistencia con un Coutinho al que ha dado muchas más oportunidades de las que merecía; de no dar respuestas al equipo cuando está caído; ‘El Txingurri’ se quedó sin su segundo doblete cuando todo apuntaba a triplete. Dos Ligas y una Copa en dos años consecutivos es un botín difícil de igualar, pero el cómo le condena. Roma, Anfield y Sevilla, una trilogía de pesadilla que todo apunta a que será su final en Can Barça.

Ernesto Valverde en la final de la Copa del Rey Barcelona and Valencia Mayo 25, 2019 en el Benito Villamarin de Sevilla. Foto: José Jordán / AFP

El Crack

Se puede considerar a Marcelino el entrendor del año en España, ahora que ya puede presumir de haber ganado un título, el colofón a un proyecto, el suyo en Valencia, que a pesar de las curvas de meses atrás no ha parado de crecer. A un paso de Bakú, cuarto en Champions y campeón de Copa con su primera victoria frente al Barcelona en toda su carrera. Dejó sin respuestas a un Valverde contra el que no ha perdido esta temporada en tres partidos. Para siempre Marcelino en el Olimpo valencianista.

Marcelino Garcia Toral, DT del Valencia durante la final de la Copa del Rey 2019. Foto: Pau Barrena/AFP.

Volcánico

El Valencia firmó un partido digno de DVD para las estanterías de sus aficionados. Jaume fue imbatible y acabó con el brazalete, lo que seguro nunca olvidará; Gayá firmó la jugada del 0-1; Parejo puso pausa y sentido al juego y corrió hasta romperse; Coquelin fue una roca sin el balón y un metrónomo con ella; Gameiro y Rodrigo hicieron lo que tienen que hacer dos delanteros en una final; Guedes le puso picante; Wass empezó de lateral y acabó de extremo. Los héroes de Mestalla.

Valencia Campeón de la Copa del Rey 2019.

El Duro

Más solo que nunca, sin su socio Suárez ni la profundidad de Dembélé, el capitán tuvo problemas toda la noche para encontrar a los de su bando, sin una referencia arriba, muy bien vigilado y rodeado por Parejo y Coquelin, mejor con Arturo y Malcom en el campo, lo que remite al planteameniento erróneo de Valverde. Firmó un jugadón que quitó el hipo en el 55′ cuando tras una pared con Malcom y sólo el sabe cómo se sacó un remate de exterior que se marchó al poste. Antes lo intentó desde lejos para respuesta de Jaume. Marcó para soñar con la remontada. No fue la triste figura de Liverpool, rebelado ante una situación límite. Líder y capitán, pero insuficiente.

Lionel Messi durante la final de la Copa del Rey Mayo 25, 2019. Foto: Pau Barrena / AFP

Pufo

Si la historia de Valverde está acabada en Can Barça, se puede decir lo mismo de Coutinho, de nuevo desaparecido, incapaz de hacer un solo regate, desesperante por insistente en la misma acción, siempre pase hacia dentro. Su salida es obligatoria para la dirección deporiva azulgrana, que tiene una patata muy caliente con Coutinho. Recuperar la mayor parte posible del mayor desembolso de la historia y encontrar un equipo que pague los 13,5 millones que cobra. Todo ello tras una temporada en caída picada.

Philippe Coutinho en la Final de la Copa del Rey. Foto: JOSE JORDAN/ AFP.

Ovación

La afición del Valencia fue el mejor síntoma de lo que iba a acontecer en el terreno de juego. Desde el jueves conquistaron Sevilla, fueron más numerosos, más animosos y más ruidosos que los azulgranas: tenían hambre de final. Y sus jugadores fueron un espejo de esas ganas de ganar. Ante un Barça que jugaba su quinta final consecutiva se plantó un grupo de futbolistas a los que le iba la vida en cada balón dividido. En ganas arrasaron. El valencianismo nunca olvidará la final del Villamarín, una comunión como no se recerda, una noche histórica para abrochar el centenario.

El Bólido

Soler se montó una moto más rápida que la de Jordi Alba y en un esprint memorable el valencianista se impuso al que durante muchos años se ha considerado el jugador más rápido de la selección. Carlos centró y Rodrigo remató para el 0-2. Nadie hubiera apostado por el valencianista, pero sus ganas de ganar y su momento de forma le ayudaron para imponerse y allanar el camino de la victoria.

(Tomado de RTVE y Marca)