El delito por conducir bajo los efectos del alcohol

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Por Israel Guerra.-

Posiblemente, uno de los atentados contra la seguridad pública más comunes sean aquellos derivados de la conducción bajo los efectos del alcohol. Una actitud que no entraña riesgo únicamente para el conductor del vehículo que lo haga en estas condiciones, también, como cabe suponer, para los acompañantes y demás usuarios de la vía pública, tanto peatones como otros conductores de motos, coches, o bicicletas.

Si tomas alcohol y además superas los niveles permitidos para la circulación, puedes estar cometiendo un delito contra la seguridad vial, en cuyo caso puedes ser condenado judicialmente y que pierdas puntos del carnet o se te retire completamente, e incluso que se te impongan antecedentes penales que actuarán como una sombra siniestra por el resto de tu vida, perjudicando seriamente tus relaciones sociales.

Según el Código Penal, los castigos por conducir un vehículo a motor bajo estos efectos podrían llegar a tener hasta una pena de prisión de 3 a 6 meses o con una multa de 6 a 12 meses o con trabajos para la comunidad de 31 a 90 días y, por supuesto, el retiro de permiso de conducir y, por tanto, privación de este derecho en un periodo comprendido entre 1 y 4 años.

Según la regulación del Código Penal, la tasa máxima permitida de alcohol por aire respirado es de 0,60 miligramos por litro, y de alcohol en sangre de 1,2 gramos por litro. En este caso se abren dos posibilidades, pues serás acusado de un delito contra la seguridad vial, que aceptes los cargos o que no reconozcas los hechos, en cuyo caso, se pierde la posibilidad de reducción de la pena y se abrirá un procedimiento de pena formal, donde el juez dictará sentencia y después se puede recurrir si no se está de acuerdo.

Aceptar los hechos, un juicio rápido por alcoholemia

En el caso de aceptar los hechos, nos citarán para un juicio rápido, un supuesto en el que recibiremos una cita para acudir a los juzgados, en un día y hora determinada, para que se reconozcan los hechos. Cuando se trata de un juicio rápido alcoholemia sin antecedentes, lo más aconsejable es recurrir al asesoramiento de un abogado penalista alcoholemia para que el resultado del juicio rápido de conformidad sea el más favorable posible.

Y es que, con el juicio rápido, al aceptar los hechos, abrimos la puerta a beneficiarnos de hasta un tercio de la pena. Como es lógico suponer, una vez que nos declaramos conformes con la sentencia dictada por el juez de instrucción pertinente, ya no cabrá posibilidad de recurso alguno.

El Juicio rápido, que puede usarse en otro tipo de enjuiciamientos como el de delitos y robos, delitos de robo y hurto de uso de vehículos, contra la salud pública pero solo en 369. 2 del C.P., en los casos de lesiones, coacciones, amenazas, o violencia física y/o psicológica habitual en el entorno familiar o de género, así como en delitos de daños y delitos fragrantes relacionados con la propiedad industrial o intelectual, es un proceso penal por el que se actúa siempre y cuando la pena que priva de libertad no sobrepase en ningún caso los cinco años. Además, el procedimiento siempre se ha debido iniciar según un atestado policial.

Los antecedentes en este tipo de juicios pueden afectar de manera drástica al imputado. El juez, entre las diligencias que va a practicar para realizar un juicio rápido, hará una petición de los antecedentes penales. Como hemos comentado, la pena a la que nos enfrentamos varía de entre la prisión de 3 a 6 meses, una multa de 6 a 12 meses o trabajos para la comunidad de 31 a 90 días. Pero si es la primera vez que el imputado ha sido detenido por cometer este tipo de delito y, además, no existen reclamaciones por parte de otros perjudicados, se dará de forma habitual el paso a un juicio rápido por alcoholemia sin antecedentes, en el que, por regla general, el fiscal solicitará una multa y la retirada temporal del carnet de conducir.

Cabe citar la reforma del código penal del 2015, a partir de la cual, y continuando con la consideración de delito, la condena penal por alcoholemia implica invariablemente que se le anote al imputado el hecho como un antecedente penal.

Para el que lo desconozca los antecedentes penales no son otra cosa que la constatación oficial de que un determinado imputado ha sido condenado en sentencia firme, por haber cometido uno o más delitos. Son las resoluciones emitidas en procedimientos penales y, como ya hemos visto, contra las que no caben ningún tipo de recurso.

Para salir del registro central de penados en el que se incluirá tras la sentencia solo es posible cumplir con los requerimientos y responsabilidades civiles provenientes de la sanción y no volver a delinquir nuevamente en los plazos determinados en cada caso.