Consejos para comprar un jamón ibérico de bellota

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En el mercado existen muchas ofertas de jamones, se pueden encontrar en supermercados de grandes superficies y en tiendas pequeñas, pero no todos son jamones de alta calidad.

El jamón es un alimento característico de España, ningún español que se precie dirá que no le gusta el jamón. Es habitual encontrar un plato de jamón loncheado en cualquier mesa española o en cualquier reunión social, pues se trata de un producto estrella que no puede faltar como aperitivo bajo ninguna circunstancia.

El problema a la hora de  comprar jamon iberico de bellota reside en la gran variedad que hay en los supermercados, haciendo que el cliente se confunda con tanta oferta y acabe seleccionando un jamón que ni es ibérico y mucho menos de bellota. Esto aunque parezca absurdo es más común de lo que se pueda imaginar ya que las técnicas de publicidad engañosa que usan en estos supermercados de grandes superficies suelen ser confusas y muchas veces venden productos de baja calidad como si fueran de alta gama.

Para evitar este fraude en cuanto a la hora de adquirir un jamón ibérico de bellota es importante saber cómo se crían estos cerdos y sobretodo la diferencia entre los distintos tipos de jamón para de esta forma tener una mejor idea de la situación a la hora de comprar un jamón.

Tipos de jamones

Los jamones se obtienen de los cerdos, los cuales se clasifican según su genética, es decir, si provienen de cerdos ibéricos y el tipo de crianza que han tenido hasta el momento de su matanza, prestando especial atención a la alimentación del animal. Estos dos parámetros serán los decisivos a la hora de clasificar un jamón como ibérico o no.

En primer lugar encontramos el jamón serrano normal y corriente, es decir, el jamón que proviene de cerdos que han sido criados en naves acondicionadas para esta labor. Estos cerdos tienen una alimentación basada en piensos y no en bellotas, además son cerdos que no provienen de raíces ibéricas, es decir, sus padres no eran cerdos ibéricos, por lo tanto estos jamones serán los más baratos que se encuentren en los supermercados ya que su alimentación ha sido la “más barata” y además no provienen de cerdos ibéricos.

El segundo tipo de jamón que podemos encontrar en los supermercados es el jamón serrano ibérico. Este tipo de jamones proviene de cerdos con pedigree, es decir, cerdos que genéticamente eran ibéricos de raza. En este caso se pueden dar variantes en cuanto al porcentaje de ibérico que tenga dicho cerdo y finalmente el jamón en cuestión, esto se debe a que si el padre y la madre del cerdo son ibéricos, el cerdo de dicha mezcla será 100% ibérico pero si sólo uno de los progenitores es ibérico, el cerdo de ese cruce será sólo un 50% ibérico. Hay que tener en cuenta que un jamón puede ser ibérico pero no de bellota, como es en el caso que se expone, pues un cerdo puede tener raíces ibéricas pero no ser alimentado con bellotas.

El tercer caso de jamón serrano que se puede adquirir es el jamón de bellota. En este caso se hace referencia a cerdos que han sido criados fuera de las naves que se mencionaba anteriormente, es decir, han transcurrido su vida al aire libre, en superficies realmente grandes (aproximadamente una hectárea por cerdo). Además de ser criado al aire libre, estos cerdos se alimentan exclusivamente de bellotas hasta que engordan unos 45 kilogramos aproximadamente con este tipo de dieta.

El último caso que se puede encontrar en el mercado son los jamones de pata negra. Estos jamones provienen de cerdos 100% ibéricos, los cuales se han alimentado a base de bellotas, es decir, son la combinación de los cerdos ibéricos y de bellotas, por lo que muchas veces se les denomina “jamones ibéricos de bellota” en vez de jamones de pata negra.

Una vez se conocen las diferencias entre los distintos tipos de cerdos que hay actualmente a la hora de producir jamones, es fácil entender que un jamón de buena calidad jamás tendrá un precio bajo para su venta ya que detrás de ese precio hay una alimentación exclusiva de bellotas y una ocupación de gran terreno durante su vida.

No obstante, en el caso de tener dudas sobre el tipo de jamón que tenemos delante a la hora de comprarlo hay que tener presente que en la propia pata de jamón se ponen unas bridas que diferencian estos tipos de jamones, siendo la brida negra del jamón de pata negra, la brida roja del jamón ibérico de bellota (entre un 50% y un 70% de ibérico) y las bridas verdes y blancas corresponden a cerdos ibéricos de distintos porcentajes que no se han alimentado a base de bellotas.