Calderas de gasoil: instalación, cuidados y funcionamiento

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A menudo en el piso que amamos hace frío, y ni el nórdico ni las sábanas sirven de mucho. Es en esos momentos cuando uno entiende que necesita un sistema calefactor. Para pasar el frío madrileño, podemos usar una caldera de gasoil.

¿Qué es y cómo funciona?

Antes de nada, debemos recordar que comprar calderas de gasoil lo deberían hacer profesionales. Como poco veinte años de experiencia y esto es lo que hace esta compañía que hace instalaciones por toda la comunidad de Madrid.

Las calderas de gasoil, como bien dice su nombre, utilizan el gasoil como combustible. Al lado de otras calderas, son baratas, tienen un mantenimiento fácil y necesitan apenas un espacio para instalar el depósito.

Son una alternativa escogida a menudo en casas grandes, bares, restaurantes y edificios de gran tamaño ya que pueden calentar una estancia en poco tiempo. Además, se usan como sistema de calefacción más recomendado en casas aisladas donde no llega el flujo del gas.

Las calderas de gasoil destacan por su seguridad: pueden perfectamente soportar mayor temperatura que otras calderas, y tienen otros muchos accesorios enfocados a que ante cualquier problema se apaguen.

Como en el resto de las calderas, la caldera de gasoil calienta el agua usando el gasoil como combustible y el agua circula por el circuito de tuberías que llega a los radiadores. Aunque como es lógico tiene sus particularidades.

 Funciona de la siguiente forma: el gasoil acumulado empieza a fluir por un conducto desde el tanque hasta la cámara de combustión. Una vez en la cámara, el gasoil se dividirá en decenas de diminutas gotas. Su atomización.

El siguiente paso es cuando los electrodos de la cámara de combustión generan una descarga eléctrica que enciende el gasoil atomizado, produciendo así unas llamas controladas gracias a su inflamación.

La llama generada calienta una zona denominada intercambiador de calor. Desde esta área, el humo de la combustión se traslada a otra cámara para su expulsión.  

La chimenea debe tener unas medidas homologadas y contar con una instalación hecha por técnicos certificados. El calor obtenido calienta el agua, que puede circular por un circuito de calefacción o como agua caliente.

La ley ordena que un técnico acreditado y cualificado realice como una revisión anual de la caldera. Según el real decreto 102/2007 del 20 de julio, las calderas de gasoil deben sostenerse en perfecto estado, y funcionar óptimamente.

Por supuesto aquí debemos aclarar que sigue siendo responsable de su mantenimiento el propietario o el usuario. Y ya no solo porque lo diga la ley, sino por la seguridad de los integrantes de la casa o recinto.

Durante una revisión anual, el técnico limpiará y purificará los filtros de gasoil para evitar la acumulación de suciedad, además limpiará el quemador y el interior. Recuerda que estas tareas debe realizarlas un profesional.

Lo que sí se puede realizar es un mantenimiento semanal como poner el termostato a 70 grados para que vaya bien, o ajustes anuales como cambiar la boquilla inyectora ya que el orificio de salida se dilata y esto desestabiliza la mezcla para la combustión.

Otra serie de cosas a realizar, no se deja nunca la caldera al mínimo de combustible porque la roña del fondo del depósito podría acabar obstruyendo el filtro. Como vemos, casi siempre es una cuestión de higiene.

Tampoco está demás que se apague la caldera una hora antes de repostar el combustible, siendo encendida una hora después, así las impurezas se volverán a depositarse en el fondo y no obstruirán la caldera.

Como calcular mi consumo

Siempre que se pueda, conviene calcular gastos propios, y la caldera igual. Para eso tendremos un cálculo que tendrá en cuenta dos cosas básicas, como son el gasto del quemador y el tiempo de uso de la caldera de gasoil.

Hay muchos más aspectos a tener en cuenta y que influyen en el consumo de gasoil. No consume igual una caldera más potente que otra más convencional o una en buen estado, o que se ha mantenido correctamente o simplemente es mejor. Obviamos otros como el tamaño o la zona donde estemos.

Así que lógicamente ignoraremos esas variables. Imaginemos una caldera de gasoil de 20.000 Kcal/h. Normalmente tendrá una boquilla de 0,5 GPH (1 GPH=40.000 kcal/h), luego gastaríamos 1,87 kg/h de gasóleo a la hora.

Sabiendo que un litro de gasóleo pesa 0,850 kg, si nos han suministrado 1000 litros pues serán 850 Kg en el tanque. Ahora digamos que nos han suministrado 1000 litros por los que hemos pagado 1000€, así que tendríamos 850 kg de gasóleo en el depósito y su precio es 1.176 €/kg.

Muy bien, si hacemos que funcione 6 horas al día, multiplicaremos el gasto medio de la caldera a la hora, que hemos dicho que era 1,87, por las seis horas, y nos saldrán unos de 11,22.

 En conclusión, vemos que la caldera es una herramienta asequible pero compleja, y que por ende hemos de confiar en especialistas que nos guíen. Una buena caldera de hoy es la chimenea del ayer.