En el Camp Nou: Barcelona y Atlético de Madrid empataron 1-1

El Atlético de Madrid volvió a sacar petróleo del Camp Nou (1-1). Orden, trabajo a destajo y mucha fortuna permitieron a los del Cholo Simeone sacar un punto ante un Barça sobrio, pero poco brillante en ataque.

En el Camp Nou: Barcelona y Atlético de Madrid empataron 1-1

Hoy volvieron a verse dos equipos que se conocen tan íntimamente como a sí mismos. Dos rivales, tan opuestos que en ocasiones parecen anularse. El Barça, como indica el manual, buscó siempre la portería rival a través del control. El Atlético volvió a ser ese equipo rácano con el balón, que lo fía todo a sus opciones a la carrera. Los dos mostraron algunas de sus mejores virtudes, pero también exhibieron pecados recurrentes. Quizás por eso, ninguno fue capaz de imponerse con claridad al plan de su rival.

El Barça, como todos esperaban, gobernó el balón a su antojo. No lo discutió el Atlético en ningún momento, cuyo plan era el de casi siempre en el Camp Nou, esperar un contragolpe para hacer daño. Pero que los azulgranas tocasen a su antojo era el plan de ambos técnicos. Faltaba saber cómo lo utilizarían los azulgranas. Y aunque al Barça le faltó velocidad en la circulación para encontrar espacios libres, poco a poco fue capaz de montar el acordeón en la frontal del área ante la apuntalada muralla rojiblanca.

Acostumbrados a ver como estos dos protagonistas se discuten los títulos, el espectáculo fue insuficiente

Pese a ello, al partido le faltaron pulsaciones. Acostumbrados a ver como estos dos protagonistas se discuten los títulos, el espectáculo parecía insuficiente. Ninguno de los dos mostraba sus mejores cartas ofensivas. El Barça careció de la profundidad que acostumbra para llegar a posiciones claras de remate. Por su parte, el Atlético cometía más errores de lo habitual en la salida y eso lastraba sus opciones de contragolpe.

Desde el comienzo aparecieron en cámara ambos porteros, pero en acciones sin excesivo peligro de gol. Ambos rivales buscaban el error del rival antes de arriesgar con acciones verticales. El respeto se alargó más allá de la media hora. Después, la inercia del juego hizo que el Atlético retrocediese en exceso, hasta meterse en su propia área durante la recta final del primer acto. Ese no era el plan de Simeone. El Barça comenzaba a cambiar el guión establecido merced a su insistencia.

Iniesta, que empezó mustió, fue floreciendo con el paso de los minutos hasta convertirse en la única luz del encuentro. Y el día en que igualaba a Puyol como jugador del Barça con más partidos (392) volvió a ser decisivo. Neymar sacó un córner en corto. Iniesta recibió en el lateral, condujo hacia el medio y centró al área. Aunque más que un pase fue un regaló para que Rakitic peinase el balón hacia el fondo de la portería de Oblak.

El Atlético había logrado frenar al tridente, pero se había olvidado del genio de Fuentealbilla.

Hasta el gol, el Barça sólo había ensayado de disparos lejanos en las botas de Messi, Iniesta y Neymar. El bagaje del Atlético fue todavía menor. Solamente Carrasco y Filipe Luis lo probaron en un primer tiempo en el que los de Simeone se dedicaron a perseguir sombras y poco más.

En el segundo tiempo llegaron malas noticias para el Barça en forma de lesiones. Primero fue Busquets el que dejó su lugar a André Gomes, sin dolor aparente, pero seguramente tocado. Al borde del minuto 60 fue Messi el que se marchó con molestias en los aductores. El argentino se fue con muy mala cara después de varios minutos vagando por el campo.

Al mismo tiempo, Simeone dio entrada a Torres y Correa y, en la primera ocasión, llegó el empate. El argentino recibió del madrileño y encaró a Mascherano, que para continuar con su mala fortuna tuvo un resbalón. Correa disparó suave a un lado para hacerle imposible a Ter Stegen llegar al balón.

Neymar lideró con un par de disparos la tímida reacción de un Barça desconcertado tras tantos acontecimientos negativos. El Atlético siguió a lo suyo, destruir correr, mientras el Barça volvió a escudriñar la desesperante armadura colchonera sin conseguir premio. Luis Enrique aseguró que esta sería una buena prueba para saber su nivel. Después del encuentro ya sabe que la dirección es correcta, pero que todavía queda camino por recorrer.

(Tomado de La Vanguardia)

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