El Barça y la crisis de su poética

El Barça y la crisis de su poética

Por Iñako Díaz-Guerra

Antes todo esto era campo (de fútbol). Nos sentábamos a ver un partido con una cerveza y unas patatas sin tomar apuntes. No era un mundo mejor, pero sí uno más sencillo. Y menos maniqueo.

Todo se complicó cuando el Barça cambió el paradigma, transformando el debate futbolístico en filosófico. Ya no se trataba de meter un gol más que el rival. De golpe se hablaba del Bien y del Mal con la demagogia de una peli yanqui de la Guerra Fría. El Barça era Rocky, los que intentaban imitar su (inimitable) estilo eran Apollo Creed en diferentes estados de descomposición y el resto, Ivan Drago. Había que jugar al ataque, ganar la posesión, presumir de cantera y despreciar cualquier otro estilo. Punto.

No es éste un ataque al modelo del Barça: Cruyff es lo mejor que le ha pasado al fútbol español y jamás veré otro equipo como el de Guardiola. Simplemente, me pregunto qué va a hacer ahora que la lógica lo amenaza.Este Barça glorioso ha dominado gracias a una anomalía histórica. Cojamos la (seguramente) segunda mejor generación de canteranos de los últimos 25 años, los Fergie Babes: Giggs, Beckham, Scholes, Butt y los Neville. Tremendo, sí, pero una broma comparado con Messi, Xavi, Iniesta, Puyol, Piqué, Busquets, Valdés y Pedro. Una locura absolutamente irrepetible.

Ahora los pilares comienzan a resquebrajarse. Luis Enrique cambió a un estilo mucho más directo; se acabó Xavi, la personalización del modelo, y La Masia volvió al mundo real: es una cantera magnífica, pero no una fábrica de milagros.

El Barça ha tenido que poblar su banquillo pagando millonadas por jóvenes externos: Gomes, Umtiti, Digne y Alcácer. Y en la selección, la renovación llega de otros clubes: Saúl, Asensio, Vitolo… Sólo Sergi Roberto parece a la altura de tiempos pasados.

¿Y ahora qué?

El Barça seguirá ganando. Porque Messi, con o sin pubalgia, puede dominar sin correr hasta los 40 y porque es tan grande que los títulos caen por su propio peso, igual que durante su reinado el Madrid ha trincado dos Champions casi sin querer.

Ganará, pero ganará como lo hacen el resto de gigantes. Sin superioridad moral ni poesía. Y no pasará nada porque los aficionados del Barça son como los de cualquier equipo: prefieren que su equipo gane jugando como todos a que pierda jugando como nadie. Lo demás es postureo.

(Tomado de El Mundo)

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